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Se puede ser mujer, guapa y rápida

Se puede ser mujer, guapa y rápida

Han tardado dos años en reconocérselo, pero finalmente Leslie Porterfield es, con los 374 km/h alcanzados en el Lago Salado, de forma oficial la actual poseedora del récord mundial femenino de velocidad.

Natural de Dallas, Texas, Leslie empezó con las motos a los 16 años. Compró su primera motocicleta a su vecino por 200 dólares con la mayoría de sus piezas en una caja aparte. Los comentarios de sus conocidos, que decían que nunca podría pilotar “eso”, motivó a Leslie para arreglar su moto y conducirla durante años. Así empezó su afición por el mundo de las dos ruedas, una pasión que con el tiempo, tal y como cuenta ella misma, se ha convertido en su vida.

La historia de Leslie Poterfield puede servir como ejemplo para todas aquellas mujeres que aman el mundo de las motos.

Su mayor logro
Pero hablemos de su récord. Lo consiguió en Bonneville en 2008, cuando puso su moto a 232,522 mph (374 km/h). De ese modo le arrebató el logro a Marcia Holley, una piloto de motocross que se había mantenido durante 30 años como la mujer más veloz del mundo. Aunque Leslie puntualiza: “Holley logró su marca con una motocicleta aerodinámica, para mí fue un gran hito batir su registro con una moto convencional”. Para ella fue increíble romper el récord del mundo en su categoría y reconoce que se emocionó profundamente cuando lo consiguió.

Aun así, le ha llevado dos años homologar el récord. Los comisarios del Libro Guinness de los Récords no fueron muy rápidos al revisar toda la documentación que acreditaba la hazaña de Porterfield. La burocracia parece no entender de fronteras…

La receta para llegar a los 370 km/h
Leslie asegura que podía haber llegado a los 386 kilómetros por hora (240 mph), pero tuvo un problema con una biela que se rompió… Aunque como ya hemos apuntado, se trata de una mujer valiente y muy enamorada de las motos, de modo que ya se plantea romper la barrera de los 400 km/h (250 mph). Hablamos de velocidades que exigen una moto especialmente potente. Porterfield utilizó una Suzuki Hayabusa del año 2002 turboalimentada y subida a 2.000 cc. Su equipo de mecánicos aplicó muchas modificaciones al motor, cambiaron la geometría del chasis, incluyeron un bloqueo del embrague de MTC Technologies y redujeron peso montando llantas de fibra de carbono de la marca BST. Con todo este equipamiento, la moto alcanza los 500 CV de potencia.

Pero con estos números no sólo cuenta la moto, sino también el que la conduce. Leslie, como cualquier otro piloto, entrena regularmente para mantenerse en buena forma. “Con esas velocidades, todo pasa muy rápido. Siempre me centro en la posición de mi cuerpo y en todo lo relacionado con la moto”, asegura. Siempre que está sobre ella también controla la información en la instrumentación para asegurarse de que todo va correctamente. Así pues se puede vigilar la temperatura del motor, la presión del aceite, las revoluciones, la proporción de combustible según el aire y muchas más cosas. De modo que, cuando va lanzada para marcar un registro de velocidad, está bastante ocupada controlando todos los testigos e instrumentos.

Pero a veces, aunque se esté pendiente de todo, no se está exento de una caída. Todos los deportes tienen un riesgo asociado y la misma Leslie lo sabe. En 2007, cuando estaba intentando batir la marca de Marcia Holley, sufrió una caída a 170 km/h (110 mph). Se rompió siete costillas con perforación de uno de los pulmones y quedó bastante afectada. Tuvo que ser evacuada de Bonneville en un helicóptero. Fue un gran revés físico, pero se recuperó y se volvió a subir a una moto para conseguir más récords. Tal y como ella misma manifiesta: “No podía dejar que el miedo coartara mis metas”.

El escenario ideal
Al fin pudo sobreponerse a todo esto y conseguir varios hitos en el ámbito mundial. Uno de ellos fue el hecho de ser la primera mujer que entró en el Club de las 200 mph de Bonneville. Para Leslie fue un gran honor ser pionera en ingresar en dicho club, pues había estado dominado por hombres durante sus 60 años de existencia. Y es que Bonneville tiene algo especial para los amantes de la velocidad. Es un desierto de sal al noroeste del estado de Utah, con una extensión de 412 km2, en el que se realizan carreras de velocidad desde hace casi un siglo. Según Porterfield, no hay otro lugar que tenga suficiente distancia para correr a tope de velocidad durante varias millas. Aun así es todo un reto establecer un récord allí, pues la superficie salina es muy resbaladiza, casi como la arena. Es una prueba para la moto y para el piloto el hecho de conseguir un buen promedio de velocidad en una milla. Y con esta pasión por la velocidad que Leslie comparte con muchos otros corredores de Bonneville, no es de extrañar que la película favorita de los que corren allí sea Burt Munro. Un sueño, una leyenda. En este film se explica la historia de Munro, un neozelandés que consiguió batir en ese escenario el récord de velocidad en una moto de menos de 1.000 cc, un récord que aún no ha sido superado.

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Pero volvamos a Leslie. 2008 fue uno de los mejores años de su carrera: consiguió el récord y además la AMA le concedió el premio a la mejor piloto del año. Ahora, aunque aún está muy relacionada con el mundo de la velocidad y a pesar de que en Bonneville se siente como en casa, también participa en alguna otra carrera y no descarta implicarse más en el terreno de la competición. Porterfield se declara fiel admiradora de Valentino Rossi, dice que es su héroe y por esta razón lo sigue en MotoGP.

Pero tampoco se olvida de Superbike, del motocross o del trial. Es una mujer que vive para las motos. Recientemente ha sido elegida por la FIM, junto con la piloto de trial Laia Sanz y la francesa Livia Lancelot, que compite en motocross, como ejemplo a seguir en su campaña para promover el motociclismo entre las mujeres. Para Leslie es un honor formar parte de esta campaña, pues le gusta que las féminas disfruten con las motocicletas y además está complacida con el hecho de que cada año haya más chicas piloto. Aún no conoce ni a Laia ni a Livia personalmente, pero sí que sabe sobre sus logros, que califica de increíbles. “Son un gran modelo de comportamiento y una inspiración para otras mujeres”. Leslie espera encontrarse con ellas en el banquete de la FIM en Portugal este mismo año.

Hace poco la hemos visto protagonizando una campaña publicitaria de BMW para promocionar su última superbike, la BMW S 1000 RR. Se trata de una sesión fotográfica hecha por Markus Hofmann en el Aerodynamic Test Centre de Múnich. En ella, Leslie aparece al lado de la moto con modelos de Karl Lagerfeld, Marcel Ostertag y Thomas Kirchgrabner. Por lo visto intentaron contratar alguna top model, pero éstas declinaron la oferta por considerar ese túnel de viento algo “potencialmente peligroso”. Y por esta razón acabó siendo Porterfield la protagonista de esta campaña, y la verdad es que atributos no le faltan, lo constata el hecho de que en su juventud trabajó alguna vez de modelo.

Como proyectos de futuro más inmediatos, Porterfield asegura que este año volverá a Bonneville para intentar superar su récord de velocidad y probablemente lo hará con una moto nueva y diferente. Seguro que será un reto interesante. Tampoco descarta volver a Europa para establecer algunos registros en el Viejo Continente. Y a su vez se plantea ir a Australia para tratar de lograr un récord allí el año que viene. Está claro que a la chica le encanta viajar… A ver si algún día la vemos por aquí dispuesta a alcanzar alguna de sus hazañas.

Publicado el 9/05/2010

Fuente: www.solomoto.es


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