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Repasamos el Dakar con Rosa Romero

Repasamos el Dakar con Rosa Romero

En la pasada edición del Dakar, hicimos un seguimiento exhaustivo de la participación de Rosa Romero, quien tras unas durísimas etapas tuvo que abandonar por problemas mecánicos. Hemos hablado con Rosa y nos ha contado de primera mano como fue aquella odisea.

MF: Este es el tercer Dakar en el que participas, ¿Cuál ha sido para ti el más duro?

Rosa Romero: Cada año es duro y todos de diferente manera. La dureza a veces depende también de las circunstancias, a lo mejor una etapa teóricamente fácil se te complica por alguna razón y se puede hacer dura. Ningún Dakar es fácil, pero creo que éste último ha sido de los duros, eso sí es cierto.

MF: Esta edición, en la tercera etapa la organización decide desviaros junto a otros pilotos. ¿Fue comprensible?

Rosa Romero: El problema fue que llegamos a una gran cuesta donde muchos pilotos delanteros ya tuvieron dificultades para subir y tras varios intentos el terreno quedó impracticable. Entonces nos desviaron, al principio había gente indicando el desvío, pero después ya no. Al llegar a los 800 metros de donde se suponía que teníamos el waypoint, se abrió la flecha del GPS indicando la dirección a seguir. Ese fue mi error, seguí la dirección de la flecha y nos llevó hacia el otro lado de la montaña, cayendo por una especie de precipicio, y por lo que no fue posible dar la vuelta y volver hacia atrás.

MF: Esto te obligó a dormir a la intemperie, ¿En que momento decides tomar esta decisión?

Rosa Romero: Al intentar salir de la montaña en la que estábamos atrapados empezamos a encontrar gente que estaba en la misma situación y entre todos buscamos una salida. Pero la única vía posible era tomar el cauce de un río seco y para llegar a este había otro precipicio de unos 15 metros de altura. La organización nos decía que esa era la dirección correcta, ellos lo miraban en cartografías, pero no veían el desnivel. El tiempo corría y era muy peligroso intentar algo así. Otra de las pilotos atrapadas era una compañera en Quad, Camelia, que sé que tiene una gran experiencia en Rallyes. Me dijo que era mejor intentar pasar la noche y probar suerte al día siguiente, o abandonar y llamar al helicóptero. Yo lo tuve claro y ella también. Me tranquilizó que ella estuviera allí.

MF: ¿Podrías describir con palabras cómo pasaste esa noche?

Rosa Romero: Éramos siete en total, así que hicimos un círculo con las motos y los Quads para que nos resguardaran un poco. Me tapé con la manta térmica que llevamos como equipo de supervivencia, pero no podía parar de temblar, hacía mucho viento y frío, estábamos a 4.000 metros de altura. Los esfuerzos físicos se notaban mucho. Ha sido la noche más larga que recuerdo.

MF: Amaneció y tuviste que enfrentarte a otra dura etapa, ¿estabas preparada física y psicológicamente?

Rosa Romero: Tras una larga espera, amaneció por fin. El problema era encontrar el camino y llegar antes de las  11:00h de la mañana a la salida de la etapa, si no, estábamos fuera de carrera. La organización se portó muy bien con nosotros, vino un helicóptero hacia las 6:00h, y nos dejó agua y algo de comida, lo necesitaba ya que llevábamos muchas horas sin apenas comer, creo que eso me dio fuerzas para seguir. Nos llevó 5 horas salir de allí, no era fácil ya que no había camino alguno y teníamos que ir sorteando todo tipo de dificultades, pero lo conseguimos. Llegamos y comimos un plato de pasta. Los comisarios que nos esperaban a la salida nos animaron, ayudaron en todo lo que pudieron para que retomásemos la carrera. Estaba emocionada ya que lo vi perdido y de repente estaba aún en carrera. Enlace y especial, que volvimos a acabar de noche, rodamos con Camelia que me dijo de ir juntas ese día y me pareció lo mas inteligente, y otro enlace para llegar a las 00:00h al campamento. Dormimos tres horas y a seguir.

MF: Después de todo lo sufrido en etapas anteriores, llega la quinta y sufres el fallo mecánico en la moto ¿En qué momento eres consciente de que se acabó el Dakar?

Rosa Romero: El problema es que mi moto no funcionaba bien, pero al llegar tarde en la etapa anterior tampoco pudimos hacer nada, la idea era llegar a la etapa de descanso y después abrir motor y arreglar mi cambio. Con lo que teníamos que superar ese día y el siguiente. Pero ese día era un infierno, el calor insoportable. Había que calcular muy bien todos los movimientos ya que era muy fácil deshidratarte. Era imposible avanzar con mi moto, al final hasta un coche quiso ayudarnos y llevar mi moto un trozo más adelante, pero aún así no lo conseguimos. Lo bueno dentro de lo malo, es el compañerismo que muestran otros participantes, hay gente increíble. A mi compañero se lo llevaron en helicóptero, él estaba exhausto, y yo me quedé con una moto que no funcionaba, así que era el fin

MF: Al averiarse la moto, tuviste que ser rescatada en helicóptero, ¿Qué te pasaba por la mente mientras estabas en pleno vuelo?

Rosa Romero: Al principio me sacaban de la especial en un coche de prensa que estaba allí, al no estar herida no tenía prioridad para el helicóptero. Así que iba avanzando con ellos y rescatando a gente deshidratada por el camino, era un panorama desolador. Al final con el último rescate al que asistimos había una plaza y me ofrecieron subir. Me daba pena ya que al menos siguiendo la etapa en coche era como si aún estuviera un poco en carrera., pero accedí y allí estuve con dos compañeros más. Éramos tres desconsolados. El panorama desde el aire era terrible, vehículos quemados, abandonados…. al final me di cuenta que tenía que estar contenta que estaba bien físicamente, y que había luchado hasta el final y que así era el Dakar

MF: El mismo día que tuviste que abandonar el Dakar, tu marido Nani Roma, triunfó en la categoría de coches con una victoria, una mezcla de emociones. ¿El resultado era un sabor agridulce?

Rosa Romero: Tardé un día más en llegar al campamento, así que no era muy consciente de todo. Me ofrecieron quedarme y seguir el Dakar, así que pensé que era una privilegiada. Me dediqué a seguir a Nani, a ver motos en el Vivac para comprobar qué llevaban los otros pilotos, y a estudiar cómo podía intentar volver otro año y mejorar. Aprendí mucho y vi mucho.

MF: ¿Estás recuperada de todo lo vivido?

Rosa Romero: Viví una gran experiencia, aunque no pude terminar, fue todo muy intenso. A veces no sabes hasta donde puedes llegar ni que situaciones puedes soportar. Pude ver que soy más fuerte de lo que me imaginaba, sobre todo mentalmente.

MF: ¿Es pronto para saber si participarás en el Dakar 2015?

Rosa Romero: Es pronto para saber si tendré el presupuesto para hacerlo, pero ya esta en marcha un nuevo proyecto, junto a una grandísima piloto, que me ilusiona mucho. Estamos trabajando en la moto que va a ser ideal para mí, ligera, fiable y con la que voy a preparar bien la temporada disputando otros Raids.

Gema del Valle

Motociclismo Femenino



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