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Dedicado a Victoria Alcalá

Dedicado a Victoria Alcalá

Ayer recibí una noticia muy importante, Victoria Alcalá me confirmaba su recuperación. Hace algún tiempo la piloto tuvo algunos problemas de salud que la mantuvieron alejada de la competeción. Se recuperó y las ganas de volver a subirse a una moto le hicieron, junto a su equipo (Córdoba Patrimonio de la Humanidad) tomar la decisión de participar en el CAV sobre una ZX6R, pero volvió a tener complicaciones. Todos los que la conocemos y admiramos, esperábamos está fantástica noticia.

 “Ya estoy muy bien, sigo trabajando con los médicos, pero la cosa marcha muy bien

Cuando me dijo esto, la alegría me invadió y la pregunta no podía ser otra

MF: ¿Eso quiere decir que vas a hacer el CAV?

V. Alcalá: Sí, no me lo podría perder

Y yo feliz, feliz de saber que la volveremos a ver en pista, feliz porque será feliz y feliz porque sé que el podio la echa de menos

Por su lucha y esfuerzo por seguir haciendo lo que más le gusta y porque es una campeona, vamos a compartir con vosotros algo que la almeriense escribió en su día.

MI ADRENALINA ANTES DE SALIR A UNA CARRERA

Media hora antes de la salida empiezo a ponerme el mono, mis calcetines de flores, mi camiseta blanca con lunares de colorines y las botas. Ya sólo quedan 15 minutos para salir, empiezo mi sesión de estiramientos, estiro todas las partes de mi cuerpo sobre todo antebrazo,para llegar y frenar más fuerte que los demás. Son momentos extraños e intento mantenerme al margen del mundo, pero es difícil, alguna amiga me pregunta, -¿qué tal, nerviosa?-. Yo le contesto asintiendo con la cabeza, intento no hablar demasiado para no desconcentrarme. El tiempo no pasa, todavía queda bastante tiempo para que de comienzo la carrera, salgo del box hacia el pit lane a mirar, no sé que miro, pero salgo a mirar y descubro que no soy la única, también salen a mirar varios pilotos, todos con una mirada parecida, nerviosos, ansiosos de salir YA! .

Me pongo el casco y los guantes, mis mecánicos me miran y me dan la señal de que todo está OK!. Me subo a la moto,r espiro hondo y arranco el motor, aprieto el embrague, pongo 1º y lo suelto lentamente hasta que veo que la moto empieza a moverse, pongo la mirada fija y concentrada, pero a la vez perdida. Mientras noto algunas palmadas en mi hombro, toques en el brazo y la espalda. Suelen ser mis mecánicos, mi padre, mis amigos y Luis y Cristina, que siempre están conmigo en todo momento y que a su manera intentan decirme que están conmigo. Yo no les miro, pero ellos saben que me he dado cuenta, que lo agradezco,y que lo necesito. Suelo salir instantes antes de que cierren el acceso a pista, para no estar mucho tiempo en parrilla asándome al sol.

Cuando encuentro mi sitio, miro al frente, no veo na mas que asfalto y al fondo una curva a derechas. No tengo a nadie delante, tengo la pista libre, todos absolutamente todos están por detrás. La pista está llena de mecánicos, de chicas con paraguas y de gente. Sacan la pancarta de un minuto, todo el mundo fuera de parrilla, empezamos a salir por las líneas de parrilla para hacer la vuelta de calentamiento o de formación.

Llego a mi sitio, emplazo la moto dos dedos por detrás de la línea blanca, alzo la vista y mi mundo se convierte en un semáforo, el corazón empieza acelerarse, la boca se me seca. De golpe el semáforo se pone en rojo, aprieto los dientes y la respiración se me corta… Se apaga, tengo el subidón de adrenalina, el corazón no me cabe en el mono, cambio a segunda, tercera, cuarta y toca frenar, busco algún hueco y decido frenar, donde la razón me dice que me he colado,y noto un golpe por detrás, no muy fuerte, pero lo justo para que me olvide que he entrado pasada. Busco sitio y empiezo abrir gas como una desesperada, llego a la siguiente curva y empiezo a visualizar que voy tercera, no está mal del todo, después que me alguien me haya tocado.

Mi corazón empieza a latir con normalidad, por fin tengo algo de saliba en la boca. El manillar sigue ahí, no hace falta que siga apretándolo tanto, empiezo a escuchar otra vez el sonido de los motores, noto el aire por el cuello, y es en este momento cuando noto como si mi cuerpo no me perteneciera, es como un sueño, es difícil de explicar, el miedo de sólo un instante desaparece por completo para dar paso a una satisfación absoluta, estoy en una nube, estoy disfrutando, estoy…………….EN UNA CARRERA.

Publicado el 2/03/2011

©Motociclismo Femenino


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